
LA OMNIPRESENCIA VERSUS LA MANIFESTACIÓN
INTRODUCCIÓN.
Uno de los errores que cometen muchos cristianos con respecto a la adoración es que buscan una experiencia más que a Dios. Buscan un sentimiento y, si lo encuentran concluyen que su adoración fluyó.
Muchos cristianos determinan la calidad del servicio por la experiencia personal que tuvieron, o por la manifestación, o por el sentimiento que brotó en ellos mientras se cantaba y se adoraba al Señor.
El problema de medir la presencia de Dios a través de la percepción de los sentimientos, es que nuestros sentimientos son una línea ondulada. Esto quiere decir que algunas veces nos sentimos por los cielos, pero otras veces nos sentimos por los suelos.
¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del *abismo, también estás allí. Si me elevara sobre las alas del alba, o me estableciera en los extremos del mar, aun allí tu mano me guiaría, ¡me sostendría tu mano derecha! Y si dijera: "Que me oculten las tinieblas; que la luz se haga noche en torno mío", ni las tinieblas serían oscuras para ti, y aun la noche sería clara como el día. ¡Lo mismo son para ti las tinieblas que la luz! Salmo 139:7-12
I. LA MANIFESTACIÓN:
A. El salmo 139 David nos habla de que la presencia de Dios es más que una manifestación, en estos versos aprendemos como un creyente a donde vaya se encontrará con Dios. El salmista dice si subo a los cielos allí estas tu, si voy al fondo del abismo también allí estarás. Uno de los atributos de Dios es su omnipresencia, esta en todas partes.
B. La manifestación de Dios se percibe a través del sentimiento. Es necesario que aprendamos que hay una diferencia entre la manifestación de Dios y su omnipresencia.
C. Todos sabemos que Dios se manifiesta de diferentes maneras, y esto también lo sabía Elías. Cuando este profeta de Dios estaba en la cueva, experimentó cuatro manifestaciones que estaban relacionadas con previas experiencias de Dios.
D. Primero un viento fuerte. Cuando Dios habló en el Sinai con Moisés la Biblia describe que sus palabras eran como un torbellino donde habían relámpagos y truenos. Es decir, Dios si se manifiesta como un viento fuerte. Pero en este caso Dios no venía en ese viento.
E. En segundo lugar, vino un terremoto. Cuando el Señor descendió sobre el Sinai, la Biblia dice que aquel monte temblaba porque Dios esta allí. Tampoco en este terremoto estaba Dios.
F. La tercera manifestación que vio Elías fue un fuego. Otra manifestación de Dios a Moisés cuando le habló en la zarza que ardía. Y Dios no iba en ese fuego.
G. Y por último un silbo delicado y apacible y allí si estaba Dios. Así lo declara la Biblia. La lección que aprendemos de estas manifestaciones es muy clara, Dios se manifiesta pero no debemos amoldar su presencia en x o y manifestación.
H. Elías no era un ministro que estuviera detrás de las manifestaciones, por eso el no salía de la cueva cuando vino el viento, el terremoto y el fuego. Él espero el silbo.
I. Entendamos este principio, cuando Dios se manifiesta es por misericordia, pero el hecho de que no haya una manifestación, no quiere decir que el Señor no esta en medio nuestro.
J. Hay una enorme diferencia entre su manifestación y su presencia, la Biblia dice: Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Mateo 18:20
II. LA SINGULARIDAD PARA ACERCARSE A DIOS:
Cuando hablamos de singularidad en ministrar a Dios, estamos hablando de ser nosotros mismos. Como iglesia no podemos ser idénticos a ninguna otra iglesia, podemos imitar lo bueno, pero tengamos cuidado con querernos clonar.
Hay diferentes personalidades de cristianos dentro de la iglesia, los cuales califican los cultos comparándolos con su percepción, vamos analizar ocho personalidades, que son los más conocidos. Creo que la mayoría de nosotros vamos a identificarnos con alguno.
Los naturalistas: Este es el grupo de cristianos que su adoración a Dios, esta inspirada por las cosas naturales más que las sobrenaturales, es decir, vienen motivados para adorar a Dios por un aumento de sueldo, o por una buena noticia.
Los sensoriales: Los cristianos sensoriales son aquellos que manejan la presencia de Dios a través de sus sentimientos. Es decir, ellos miden la calidad del culto por lo que sienten o no sienten. Si ellos lloraron entonces la presencia de Dios descendió sobre el servicio, sino lloraron, entonces el culto no sirvió.
Los tradicionales: Este grupo esta caracterizado por un movimiento que han heredado de tres o cuatro generaciones anteriores y no están dispuesto a cambiar. Tiene una inclinación a vivir bajo los rudimentos que aprendieron y no están dispuestos a cambiar nada y mucho menos a aprender.
Recordemos que la Biblia dice: El es quien cambia los tiempos y las edades; quita reyes y pone reyes; da sabiduría a los sabios, y conocimiento a los entendidos. Daniel 2:21. Es decir, Dios si cambia las cosas.
Los ascéticos: Este grupo es aquel que siempre esta buscando algo diferente, basados en la filosofía de que están en busca de la perfección. Si lo que se esta haciendo tiene fallas, entonces lo califican como malo. Busca siempre algo nuevo, y si no hay algo nuevo entonces las cosas están en decadencia.
Los activistas: Es un grupo que se caracteriza por creer que la presencia de Dios es igual a mantenerse en actividades. Para ellos Dios llega con más unción en las diferentes actividades. Son creyentes de actividades extraordinarias.
Los entusiastas: Este grupo tiene una inclinación a darle mucha libertad a sus emociones. Ellos miden la presencia de Dios por cuanto tiempo estuvieron danzando, gritando o cantando.
Los contemplativos: Ellos buscan ver algo, no solo sentir sino ver. Jesús tuvo encuentros con este tipo de creyentes.
Entonces le respondieron algunos de los escribas y fariseos, diciendo: Maestro, queremos ver una señal de parte tuya. Pero respondiendo El, les dijo: Una generación perversa y adúltera demanda señal, y ninguna señal se le dará, sino la señal de Jonás el profeta; Mateo 12:39-40.
Los intelectuales: Este grupo de creyentes manejan la presencia de Dios a través de su intelecto, de su razonamiento. Ellos miden la presencia de Dios a través de las repuestas inteligentes, es decir, todo lo que se puede explicar es para ellos revelación. Este era el caso de Nicodemo y el grupo que representaba.
III. LA OMNIPRESENCIA:
Mientras que la omnipresencia de Dios es un hecho. El Señor esta presente aunque no estemos consientes de Él. Cuando hablamos de uno de los atributos de Dios, la Omnipresencia, estamos hablando del poder de Dios para estar presente en todas partes.
David enseñó la omnipresencia del Señor de esta manera: ¿Adónde me iré de tu Espíritu, o adónde huiré de tu presencia? Si subo a los cielos, he aquí, allí estás tú; si en el Seol preparo mi lecho, allí estás tú. Salmo 139:8-9
Este es el principio bíblico que como cristianos debemos de manejar en nuestras vidas, en nuestro servicio a Dios, y en nuestras reuniones. Saber que la presencia de Dios nos acompaña a donde vayamos.
Cuando los discípulos experimentaron su primera manifestación y vieron como el poder del Espíritu Santo echaba fuera demonios, regresaron gozosos a contarle al Señor. Él les dijo que se gozaran de que su nombre estaba escrito en los cielos.
Es vital que nos movamos por la fe en Dios y su palabra, y no por el impacto que causa las manifestaciones de Dios. Aunque las manifestaciones de Dios nos bendicen de una manera muy especial.
Tomas tuvo que ver una manifestación para creer. Jesús enseñó que era más bienaventurado el que sin ver cree. El mejor sacrificio de adoración y de alabanza es aquel que ofrecemos cuando no hay una manifestación.
El rey David estableció un ministerio que 24 horas al día adoran y cantaban al señor. Es decir, en todo tiempo.
CONCLUSIONES:
1. Uno de los elementos importantes en la ministración de alabanza y adoración hacia nuestro Dios es el hecho de tener nuestra propia identidad, ser singulares.
2. Las manifestaciones de Dios son lindas y muy especiales, pero debemos de tener cuidado de no confundir la manifestación con la verdad de su presencia.
3. La omnipresencia de Dios contiene la verdad de nuestro servicio y el motivo por el cual nos reunimos en su nombre. Él esta siempre que nosotros nos reunimos, aunque muchas veces no lo sentimos.